El Deluxe, o cómo inflar el precio de un juego ya caro
Ahora bien, hablemos de la Deluxe Edition. Por 34.96 USD (unos 32€ al cambio, que no es un regalo precisamente), te llevas el juego base, las expansiones Night Springs y The Lake House (que, seamos honestos, son más un añadido que una extensión real de la historia), y un montón de cosméticos inútiles para Alan y Saga. ¿En serio? ¿Necesitamos un skin de escopeta nórdica para Saga para disfrutar de un juego de terror psicológico? ¿Y un traje de celebridad para Alan? Parece que alguien en Remedio se ha pasado un poco con el merchandising. Ah, y no olvidemos la joya de la corona: *Alan Wake Remastered*, porque, claro, si no has jugado al original, ¿cómo vas a entender la maraña de referencias y simbolismos que intentan vendernos en la secuela? Es como si te vendieran un puzzle sin darte la caja con la imagen de referencia.
IGN lo adora, pero ¿es realmente tan bueno?
Según IGN, Alan Wake 2 es “un juego con una visión inigualable”.
Sí, claro. Parece Resident Evil porque, efectivamente, se inspira en él, pero con la diferencia de que en Resident Evil las cosas funcionan. Y esa “visión inigualable” a menudo se traduce en una jugabilidad frustrante, con puzles absurdos, una narrativa confusa y una cantidad excesiva de metaconciencia que, al final, resulta más pretenciosa que innovadora. Recuerdo con horror el episodio del manuscrito roto en Bright Falls, un bug que impedía avanzar a más de un jugador y que tardaron semanas en solucionar. ¿Visión inigualable? Más bien, una visión miope de lo que significa pulir un juego antes de lanzarlo.
Otro crítico de IGN, Tristan Ogilvie, lo describe como “uno de los argumentos de supervivencia y horror más audaces y alucinantes de este lado de Silent Hill 2”.
Audaz, sí. Alucinante, a veces. Pero ¿impecable? No lo creo. El diseño de sonido es bueno, eso sí, pero la dirección artística, aunque estilizada, a menudo resulta recargada y confusa. Y lo del “disparo basado en la luz revitalizado” es una forma elegante de decir que sigues pasando la mayor parte del tiempo apuntando a la cabeza de las sombras con una linterna. No es que sea malo, pero tampoco es revolucionario. Y, por favor, no me hablen de la historia. Intentar seguir el hilo narrativo de Alan Wake 2 es como intentar desenredar un ovillo de lana que ha sido masticado por un gato.
En resumen, Alan Wake 2 es un juego ambicioso, con buenas ideas y una atmósfera inquietante, pero también con sus fallos y sus pretensiones. Si eres fan de la saga y estás dispuesto a perdonar sus defectos, esta oferta puede ser interesante. Pero si eres nuevo en el universo de Alan Wake, te recomiendo que te lo pienses dos veces. Hay muchos otros juegos de terror psicológico que ofrecen una experiencia más pulida y satisfactoria. Y, por favor, no caigas en la trampa de los cosméticos y las expansiones. No necesitas un skin de escopeta nórdica para disfrutar de un buen juego de terror. Lo que necesitas es un juego que funcione, que tenga una historia coherente y que no te haga sentir que te han estafado.


